Los protagonistas cambian, decimos stop y bajamos de las nubes.
Ahora soy yo quien tiene que estar explicando las cosas que me gustan, ahora no tengo que soportar que traten de hacer que me guste algo que no me gustan; cambiamos de sacón.
Aveces siento como que mi alma mira desde lo alto mi realidad, me invade una sensacion de protagonismo en el cortometraje de mi triste y linda realidad.
El colectivo de larga distancia se iba... Junto con los mimos, besos y porros que me habian alimentado dos semanas. Quedaba yo nuevamente abandonada, vacia y sin nada. La vuelta a casa fue tan depresiva como el viaje en colectivo que, para completar el combo, a lado mio iba una tipa que se paso hablando de cosas tan importantes como para despues preguntarme porqué el país está como está. Al abrir la puerta de mi casa volvi a ver al gato al que le doy de comer siempre, le sostuve la mirada como diciendo: "Volvemos a nuestra soledad" sin embargo por primera vez se acerco a mi.
Entre corriendo, no sé si por el asco que me dan los gatos o por la necesidad de despojarme de mis ropas y ponerme las suyas para no sentirme tan abandonada. Pero eso fue lo que hice... entre que llegaba a mi dormitorio me di cuenta que estaba desnuda y vistiendome con tu remera verde, con tu olor.
Me da pavor que el colectivo de larga distancia no vuelva más y yo me quede con tu remera verde puesta.

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