martes, 10 de febrero de 2015

Liberando deseos y volviendo a reencarnar

Acostada, relajo el cuerpo y logro que mi alma se despegue.
Fluye sobre el mar infinito y se sumerge para su purificacion; donde deja todas las penas que luego aqueja ese cuerpo.
El mar le regala una dosis de energias para soportar la realidad.
Ahora si, ingresa al cuerpo para seguir viviendo... Y era todo lo que bastaba.
Ya me ordené en mi desorden.


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