Yo necesitaba un hombro, justo en ese momento apareció, siempre me llamo la atención, en los recreos, en donde lo cruzara, supe que era diferente como también supe que no eramos el uno para el otro pero me encantaba. Su amor era puro, me entrego todo, y yo no le di nada mas que un cambio rotundo de frialdad, orgullo y que no le importe nada.
Todo fue raro, nunca fuimos nada pero a la vez fuimos todo, casi un año juntos y de regalo nos deja otra rareza: amigos (si se podría decir) durmiendo juntos. Nos abrazamos, nos besamos, nos encantamos y nos cuidamos siendo conscientes de que nunca fuimos el uno para el otro y que nunca vamos a ser mas que nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario